Cosquín Rock Montevideo 2026: 12 horas, mil pogos y una misma actitud

El pasado domingo 22 de marzo, la Rambla de Montevideo volvió a convertirse en territorio festivalero con una nueva edición del Cosquín Rock Uruguay, que desplegó 12 horas de música en 4 escenarios, consolidando su perfil como una de las propuestas más convocantes y multigeneracionales del calendario local.Tras la incertidumbre climática y la postergación previa, la jornada finalmente regaló una tarde ideal, con el Río de la Plata como telón de fondo y miles de personas dispuestas a recorrer el predio con la ya conocida lógica del festival: elegir, cruzarse, descubrir.

Desde Vinilifico estuvimos presentes con equipo completo, cubriendo gran parte de los shows y confirmando que Cosquín ya no es solamente un festival de rock en términos musicales, pero sí —y cada vez más— 100% rock en actitud.


Escenario 360°: cercanía y paisaje

Una de las innovaciones más interesantes de esta edición fue el escenario 360°, ubicado estratégicamente al ingreso del predio. Allí, el público pudo disfrutar de propuestas más íntimas, con una cercanía poco habitual en este tipo de eventos.

Shows como la Rueda del Candombe y Samba de Marcio encontraron en ese formato un espacio ideal, con el río como escenografía natural, generando momentos de conexión directa entre artistas y público.

Escenario Pilsen: diversidad, riesgo y energía

El escenario menor volvió a posicionarse como el espacio de mayor diversidad. El “escenario chico” —aunque cada vez menos chico— fue el lugar donde convivieron propuestas emergentes, sonidos alternativos y públicos curiosos. 

La rochense Florencia Nuñez aportó sensibilidad y oficio, mientras que Flor Sakeo confirmó que ya no es promesa sino realidad: con un look de Pierrot y una actitud 100% rock, ofreció un set arrollador, incluso compitiendo en horario con La Vela Puerca 


También hubo lugar para la fiesta y el desborde: Kapanga desplegó su energía festiva, Tussiwarriors aportó su impronta irreverente y La Trotsky Vengarán entregó un show demoledor de punk rock. El cierre con DJ Sanata puso a todos a bailar, bajando la intensidad sin perder el pulso popular.

Escenarios Antel 1 y 2: continuidad y masividad

El corazón del festival volvió a latir en los escenarios grandes, auspiciados por Antel, con su dinámica ya característica: mientras un artista está en escena, el otro se prepara, logrando una continuidad casi sin pausas.

La apertura, bajo un sol intenso, estuvo a cargo de un tridente femenino: Camila Ferrari, MalaPraxxis y Julieta Rada en una grilla que, sin embargo, dejó en evidencia una deuda persistente en términos de Paridad de genero de más de 30 artistas, solo 7 fueron propuestas femeninas, y ninguna en horarios centrales o escenarios principales.

Con el correr de la tarde, el predio comenzó a llenarse de pogo y emoción. La Abuela Coca, con el regreso de “Tuco”, volvió a conectar con su público, mientras que El Kuelgue aportó su impronta lúdica y La Vela Puerca reafirmó su vínculo inquebrantable con la gente. 


Generaciones que se cruzan

El bloque central del festival estuvo dominado por propuestas argentinas, en un cruce generacional potente.

YSY A convocó a los más jóvenes con su universo trap, mientras que Divididos ofreció su clásico “aplanador”, dejando sin aire a más de uno.
Pero uno de los puntos más altos de la jornada llegó con WOS, que brindó una presentación vibrante, combinando potencia, discurso y un freestyle dedicado a su paso por Montevideo que encendió al público.

Noche de emociones y grandes nombres

La noche trajo momentos cargados de emoción. Ciro y Los Persas ofrecieron un show sentido, con homenaje incluido al recientemente fallecido Dani Buria, histórico baterista de Los Piojos. Clásicos como “El farolito”, “Desde lejos no se ve” y “Ay ay ay” fueron coreados por un público que respondió desde el primer acorde.

Luego llegó uno de los shows más esperados por el público más veterano: Illya Kuryaki & The Valderramas. El dúo Dante Spinetta / Emmanuel Horvilleur, acompañado por una banda de lujo con los uruguayos Matías Rada y Francisco Fattoruso, repasó clásicos como “Abarajame” y “Coolo”, confirmando su vigencia y sofisticación sonora.

El cierre quedó en manos de El Plan de la Mariposa, que ratificó su crecimiento sostenido y su conexión con el público uruguayo. Con canciones como “El túnel de la vida”, “Es por ahí” y “El riesgo”, la banda de Bahía Blanca cerró el festival con una mística que ya los posiciona como grupo de culto.

Cruces e invitados: el espíritu del festival

Uno de los grandes valores de Cosquín Rock es la posibilidad de cruces inesperados. Esta edición no fue la excepción:WOS se sumó a La Vela Puerca en “Zafar”, Julieta Rada cantó con El Kuelgue “Carta para no llorar”, Ricardo Mollo compartió escenario con WOS en “Culpa” y Sebastián “Cebolla” Cebreiro se unió a El Plan de la Mariposa en “El túnel de la vida”. Estos son los momentos que refuerzan la idea de una comunidad musical y complicidad artística

Epílogo: más que un festival 

Cuando la noche empezó a bajar su intensidad, quedó una certeza: Cosquin Rock Uruguay sigue creciendo como espacio de encuentro.

Un público diverso, de distintas generaciones, convivió durante horas recorriendo sonidos, emociones y propuestas. Quizás ya no sea un festival de rock en sentido estricto, pero mantiene intacta su esencia:

Una actitud, una energía y una forma de vivir la música que sigue siendo profundamente rockera.

Desde el equipo de Vinilifico queremos agradecer especialmente a la producción de Cosquin Rock Radio, PianoPiano y Envivo Producciones.

Cronica de Andrés Estrades, Martín Buschiazzo, Victor Escardó y Antonia Bauzá para @vinilifico. Aporte especial de Mariana Scharamello en registro fotografico.  



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