En el marco de la celebración por sus 30 años de trayectoria, La Vela Puerca regresó a Montevideo el pasado sábado 13 con un concierto multitudinario en la Rambla, confirmando que ese borde natural de la ciudad se ha transformado, en los últimos años, en uno de los grandes escenarios a cielo abierto del país. Allí resonaron antes los shows de Lali Espósito, NTVG o los eventos de La Bajada, y esta vez fue el turno de una de las bandas más queridas del rock uruguayo.
La gira “30 años”, que durante 2025 llevó a La Vela a realizar 57 conciertos en 50 ciudades de 9 países de América y Europa, tuvo en Montevideo una cierre soñado: un reencuentro masivo con su público local. Mas de 40 mil personas, de todas las edades, colmaron la Rambla. Padres peinando canas —aquellos seguidores de fines de los 90— llegaron acompañados por sus hijos, conviviendo con generaciones más jóvenes que crecieron con las canciones de la banda.
La tarde ya venía caliente y el clima musical comenzó a subir con las actuaciones de Neamwave, Mota y, como última telonera, Flor Sakeo, una de las nuevas voces del rock nacional, que dejó en claro su potencia con riffs clásicos y una presencia arrolladora.
Pasadas las 21.30, las luces se apagaron y comenzó la fiesta.
Set 1: Arranque demoledor y recorrido por los clásicos
El inicio fue directo a la yugular: “El viejo”, “El profeta” y “Sobre la sien” desataron un pogo generalizado que marcó el pulso del primer tramo del show. La banda sonó ajustada, potente y confiada, desplegando un recorrido que combinó clásicos infaltables con momentos de celebración colectiva junto a invitados.
Y llegaron los clasicos de sus incios ska como “El bandido salto de mata” y “Burbujas”, enriquecidas por la presencia de músicos invitados como Martín Morón y Alfredo Giannotti de la Abuela Coca. “Claroscuro”, con Garo Arakelian y el punk de “Los reyes de los buzones” junto a los hermanos Gabriel y Guillermo Peluffo, generando cruces que conectaron distintas épocas del rock uruguayo.
El concierto siguio con una seguidilla intensa que incluyó “Va a escampar”, “Tormenta”, “La pastilla”, “Por dentro”, “Común cangrejo” y una espectacular “La sin razón”, con Flor Sakeo y Santullo sumándose en escena.
Set 2: Canciones, memoria y emoción compartida
El segundo bloque bajó apenas la intensidad física para ganar en profundidad emocional. “Para no verme más”, “¿Ves?”, “No sé” y “Pedro” consolidaron un tramo donde las canciones hablaron por sí solas, acompañadas por invitados como Alejandro Balbis y el siempre presente Manolo Ferreiro, historico stage de la banda devenido en ¨rockstar¨ a la hora de interpretar viejos clasicos como Pedro.
“Mañana” trajo uno de los momentos más emotivos de la noche con la presencia de Horacio Batra, fundador del mítico Salón Pueyrredón, aquel refugio porteño donde La Vela Puerca dio sus primeros pasos en Buenos Aires. Temas como “Todo el karma” y “Haciéndose pasar por luz” reforzaron el costado más reflexivo de la banda.
“Colabore” con Pablo Silvera y Matías Bello, abrió un espacio de memoria y el ¿dónde están? flotó sobre la Rambla como una herida que no cierra. En un recital atravesado por la celebración, La Vela Puerca recordó que la música también es tambien un espacio de conciencia y resistencia.
Set 3: Fiesta, raíces y comunión total
El tercer set fue una celebración abierta, con fuerte presencia de las raíces del candombe y el espíritu colectivo que caracteriza a La Vela. “Si te agarra la luna”, junto a Fernando “Lobo” Núñez, Chabela Ramírez y su cuerda de tambores, marcó un momento emotivo de la noche.
Siguieron “Mi semilla”, “Vuelan palos”, “Zafar”, “Por la ciudad” y “Llenos de magia”, con invitados como Juan Casanova y Gian Di Piramo, en un cierre de set que combinó fiesta, identidad y celebración popular, con la Rambla convertida en un coro gigante.
Encore: homenaje y cierre eterno
Ya en el final, el Enano tomó la palabra visiblemente emocionado y anunció que no podía despedirse sin rendir homenaje a “Robe” Iniesta. La banda completa regresó al escenario para interpretar “Ama, ama, ama y ensancha el alma” de Extremoduro, en un momento íntimo y sentido, dedicado a uno de los grandes referentes del rock en español.
Como ya es tradición, el cierre llegó con “José sabía”, con el Enano al frente y 40 mil voces cantando al unísono.
Con las luces encendidas, el público comenzó a dispersarse lentamente por la Rambla, con el cuerpo rendido, mezcla de abrazos y lagrimas de emoción. En el aire se sentia una misma sensación: tal vez habíamos asistido a uno de los mejores toques en la historia de La Vela Puerca. Un concierto que conectó aquel deskarado concierto en la vereda del Bar El Tigre con este presente inmenso, confirmando que el tiempo pasó, pero la energía, la amistad y las canciones siguen intactas.
“Tengo una banda amiga que me aguanta el corazón”.
Crónica de Andres Estrades para @vinilifico.
Fotografias de Marcos Mezzottoni @mezzutt
Agradecimientos para Piano Piano @pianopiano_uy por permitirnos cubrir el espectaculo, y especialmente a Vicky, Seba y toda la familia puerca por ser como son.

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